“killroy was here”
desembre 31, 2009, 10:43 am
Filed under:
xorradetes
El meu tió vallenc em va portar una bolso d’home que havia demanat. El disseny em va agradar molt i quan vaig veure l’etiqueta explicava perque l’empressa es deia Killroy i em va semblar una historia curiosa i buscant per la xarxa he trobat això, espero que us agradi tant com a mi.
“Kilroy was here” es lo que reza el graffiti más popular de toda la Segunda Guerra Mundial. Se trataba de un simpático dibujo que muestra a alguien asomándose por encima de un muro, como espiando al otro lado, dejando ver sólo sus ojos, nariz, frente y las manos con las que se agarra al muro. Esta caricatura de incierto origen se popularizó entre los soldados estadounidenses, quienes la plasmaron allá por donde fueron: apareció en el Norte de África, y pasó por Italia, Francia, Países Bajos y Alemania, así como las islas del Pacífico hasta Japón, puesta allí cada vez por soldados aburridos, bromistas, o con la sencilla intención de dejar un recuerdo. Conforme los meses pasaban y la presencia estadounidense en la guerra se convertía en predominante, la figurita de Kilroy, su nombre, su firma, o frases relacionadas proliferaban en los lugares más insospechados, e incluso en zonas en las que las tropas estadounidenses no combatieron. Esto da una idea de lo emblemático y famoso que llegó a ser este fantasmal personaje y su simpática firma.

La firma de Kilroy se convirtió pues en el sello del soldado estadounidense de a pie, y allá donde había unidades estadounidenses, se encontraba el popular y ubicuo Kilroy. No sólo los soldados pintaban Kilroy cuando podían, sino que los trabajadores de fábricas acabaron estampando este peculiar logotipo en algunas piezas de vehículos y armas, como han atestiguado restauradores y anticuarios que han trabajado con objetos y vehículos de la época.
La aparente omnipresencia de Kilroy desencadenó también algunas leyendas urbanas un tanto disparatadas. Por ejemplo, una de ellas dice que la aparición de la inconfundible marca de Kilroy en una instalación secreta nazi causó que Adolf Hitler comenzara a temer la presencia de un “superespía” americano, Kilroy, capaz de infiltrarse en cualquier lugar y encima tener el descaro de dejar su firma. Otra cuenta cómo, años después de la guerra, unos buzos de los SEAL, durante una inmersión de entrenamiento en las costas de Japón encontraron a Kilroy grabado en la cara sumergida de algunas fortificaciones costeras japonesas.
Acabada la guerra, este graffiti había alcanzado tanto éxito que comenzó a aparecer por todo el mundo, extendido por viajeros bromistas. Así, Kilroy siguió viajando, y ha sido visto en la Torre Eiffel, la Estatua de la Libertad, el Puente de Marco Polo en China, el Everest ¡e incluso fue pintado en la Luna! Lo que fue una broma de soldados se convirtió en una moda mundial que dura hasta nuestros días. Incluso escritores de fama, como Isaac Asimov, se valieron de este personajillo para escribir algún relato (en concreto el de Asimov es breve y bastante divertido, aquí mando el enlace del relato en inglés). A día de hoy, las tropas estadounidenses siguen pintando a Kilroy allá donde van, como en esta base en Iraq.
Ya hemos visto lo famoso que llegó a ser Kilroy, durante y después de la guerra. Pero los orígenes de este graffiti son bastante oscuros. En un principio se atribuyó la autoría a un soldado de Ohio apellidado Kilroy. Pero en 1946, la Compañía de Tránsito de América acabó por resolver el enigma convocando un concurso para averiguar de una vez por todas de dónde había salido Kilroy. Este concurso lo ganó James J. Kilroy (Sept1902-Nov1962), un supervisor de montaje nacido en Boston que trabajaba en los astilleros de Fore River. Su trabajo consistía en contar piezas, planchas y remaches. Según él mismo contó, comenzó a firmar arañando el metal al darse cuenta de que algunos de los soldadores eran bastante deshonestos, y borraban la firma de tiza del supervisor, haciendo que Kilroy tuviera que contar varias veces las mismas piezas y remaches. Una vez ensamblados y funcionando los barcos, estas firmas talladas en todo tipo de piezas, mamparas, soldaduras y remaches, quedaban luego a la vista de las tripulaciones y pasajeros, en los lugares más inverosímiles de la estructura del buque. Así, los soldados y marineros estadounidenses (y de otras naciones aliadas) al descubrir la insólita marca, no podían dejar de preguntarse quién era ese tal Kilroy, cómo había llegado allí, y por qué habría firmado. La firma de Kilroy fue vista en el acorazado USS Massachussets, el crucero pesado USS Baltimore, el portaaviones USS Lexington, así como en docenas de navíos de transporte y combate que eran producidos como churros por la poderosa industria naval estadounidense.
Sin embargo, mientras el nombre de Kilroy y su aparente ubicuidad quedaban explicados por este concurso, no estaba tan claro el origen del simpático muñequito que acompañaba al eslogan. Mientras algunos se lo atribuyen al mismo Kilroy, otros piensan que fue el dibujante británico George Edward Chatterton “Chat” el autor de esta caricatura. Este personajillo, llamado “Chad” solía aparecer acompañado de la Frase “Wot? No…?” (¿Qué? ¿No queda…?). Es posible entonces, que Chad sea una adición británica al Kilroy, adoptada en principio por los estadounidenses por la facilidad y rapidez con la que se puede pintar, grabar o arañar este personajillo.
A pesar de todo esto, los orígenes de Kilroy siguen estando sembrados de dudas, ya que al concurso se presentaron más de treinta posibles “Kilroys”, algunos con historias muy sólidas. Tampoco la figura de Chad está libre de dudas, puesto que esta caricatura tiene contrapartidas en Japón (“Henohenomoheji”), Chile (“Sapo”, de sapear, que en Chile significa espiar) o Australia (“Foo”). No creo que se llegue nunca a saber a ciencia cierta la verdad, pero no creo que importe tanto. Kilroy seguirá apareciendo en los lugares más extraños del universo, intentando sorprendernos y arrancarnos una carcajada. ¿Para cuándo veremos a Kilroy en Marte?
vacances d’hivern a Zaragoza
desembre 21, 2009, 8:49 am
Filed under:
General
Després de molts anys, el dia 27 de desembre vaig a veure Zaragoza per fer unes mini vacances de tres dies i així conèixer una miqueta més la terra dels meus avantpassats.
Dintre dels blogeros m’agradaria saber si algú coneix algun lloc per anar a menjar, i si algú coneix algun lloc on poder trobar “farinosos” un postra de poble de la província d’Aragó
Olor a Colonia
Aquest es l’últim llibre que he llegit i el recomano, és una forma d’entendre les Colònies que hi havien en el nostre país i com els poders fàctics, l’amo i l’església ho dominaven tot .
“Un gran incendi trenca la monotonia de la Colònia. Els magatzems cremen pels quatre costats. El fum ho empudega tot. La sirena sona sense parar, tothom és al carrer. La lluita per salvar la fàbrica és desesperada. Per fi una veu crida: ja no hi queda ningú! Es dóna per apagat el foc, i amos i treballadors van a l’església en acció de gràcies. Realment no hi quedava ningú?
Atrapat, atrapat queda el lector fins a l’última pàgina d’aquesta novel•la, punyent com la vida dels seus protagonistes, amb un final sorprenent i sense concessions.
Olor de Colònia evoca la vida d’una colònia tèxtil i les enverinades relacions socials, la combinació de despotisme i condescendència que, cap als anys 50, regeix la seva vida. Néixer, viure, reproduir-se i morir entre les parets d’una fàbrica. Una gran fàbrica que va més enllà dels llocs de treball, que és també l’escola per als fills, l’església, les botigues i les cases per viure-hi.
Sílvia Alcàntara i Ribolleda, nascuda a Puig-reig (El Berguedà) el 1944, a mitjans dels anys seixanta es trasllada a Terrassa, on viu actualment. Com molta gent de la seva generació, fins que no s’acaba la dictadura no pot estudiar la seva llengua i, quan ho aconsegueix, se li obre un món que no havia pogut ni imaginar. Es posa a escriure i encara no ha parat. A principis dels anys noranta, obren una escola a Barcelona, l’Aula de lletres, on ensenyen tècniques d’escriptura literària; és de les primeres a apuntar-s’hi. Després, a l’Ateneu Barcelonès completarà l’aprenentatge. Ha guanyat alguns premis de contes breus. Aquesta és la primera novel•la.”
un 10 per Carrefour!!!
desembre 2, 2009, 1:24 pm
Filed under:
General
D’un temps ençà he tornat a comprar al Carrefour i enlloc de fer-ho per Internet vaig al centre i compro jo les coses. Quan a finals d’estiu van dir que traurien les bosses de plàstic del seu centre vaig pensar
“I que més serà el de sempre bons propòsits i res més”. Però no ha sigut així ho sorprenent es veure la gent entrar amb cistells amb carros d’anar al mercat amb bosses reutilitzable que venen els mateixos Carrefour per 50 cèntims, i per la gent que no entra al joc de no ajudar al medi ambient venen unes bosses fetes de blat de moro que són orgàniques.
Com ha canviat la imatge d’aquests llocs de veure un carro del supermercat ple de bosses de plàstic amb la compra. A veure si hi ha més cadenes de supermercats que s’apunten al reciclatge; que menjar panellets i moniatos amb 20ºC no m’agrada.
Agustí Centelles
desembre 1, 2009, 11:50 am
Filed under:
fotògrafs
Tot el que està passant amb l’Agustí Centelles , em fa pensar en un dels mals del nostre país no sabem reconèixer les personalitats del segle XX, que han fet i han contribuït a la Catalunya del segle XXI les perdem com a persones i perdem tot el seu llegat. Agustí Centelles si hagués sigut Americà ara seria reconegut com el Frank Cappa català
Aqui teniu una imatges d’ell


www.cabanyal.com/…/dossier/dossier_fotos.htm
He copiat la seva biografia de la wikipedia
La seva família es va traslladar a Barcelona quan Centelles tenia un any. Va entrar a treballar com aprenent el 1924 en el taller fotogràfic de Ramon Baños on va aprendre la tècnica del retrat. Uns anys més tard es va convertir en ajudant de Josep Badosa, qui el va introduir en el món del fotoperiodisme. El 1934 es va independitzar i va col·laborar en diaris com La Publicitat, Diari de Barcelona, Última hora o La Vanguardia.
En començar la Guerra civil va ser destinat al front d’Aragó i es va dedicar a realitzar reportatges sobre les tropes. Va realitzar reportatges sobre la conquesta de Terol i sobre la batalla de Belchite. Va ser també col·laborador del Comissariat de propaganda de la Generalitat de Catalunya i va ser l’encarregat de l’arxiu de l’exèrcit de Catalunya instal·lat a Barcelona.
El 1939 es va exiliar a França i es va emportar una maleta amb els negatius d’aquelles imatges que considerava més rellevants. Les tropes franquistes van requisar la resta dels negatius que encara es trobaven en el seu domicili i que, posteriorment, es van traslladar a l’Arxiu de Salamanca.
Va estar pres en diversos camps de concentració on va aconseguir salvar els seus negatius així com les càmeres fotogràfiques que s’havia emportat. Va aconseguir fins i tot establir un petit laboratori fotogràfic en el camp de Bram, proper a Carcassona, gràcies a que posseïa un carnet de periodista expedit per les autoritats franceses.
El mateix 1939 va aconseguir un permís especial per a abandonar temporalment el camp de concentració i treballar en la verema. Quan va aconseguir feina fixa en un estudi fotogràfic, el permís es va convertir en definitiu. El 1942 va entrar en contacte amb la resistència francesa amb la qual va començar a col·laborar realitzant fotografies per a identificacions falses.
Alguns dels membres del grup de la resistència van ser detinguts el 1944 i el laboratori fotogràfic va ser desmantellat. Centelles va deixar els seus negatius a càrrec d’un amic i va tornar a Catalunya, entrant per la frontera andorrana. Es va instal·lar a Reus on va residir de forma clandestina durant dos anys.
El 1946 va tornar a Barcelona i es va presentar davant les autoritats. Va ser jutjat i va quedar en llibertat condicional. El seu passat polític li va impedir dedicar-se de nou al fotoperiodisme pel que es va decantar per la fotografia industrial. El 1955 va traslladar-se a viure a Premià de Mar (Maresme) fins el 1985, any de la seva mort. El 1976 va poder recuperar els negatius que havia deixat a França durant el seu exili. Les imatges van tornar a exposar-se i Centelles es va convertir en un símbol dels fotoperiodistes de guerra. El 1984, el Ministeri de Cultura espanyol li va concedir el Premi Nacional de Fotografia.
Un dels seus darrers actes en vida fou la de posar al corrent, abans d’ingressar a l’Hospital de l’Esperança de Barcelona (Barcelonès), les quotes que tenia com a militant del PSUC. El diumenge 1 de desembre de 1985 va morir a la ciutat comtal, a l’edat de 76 anys, a causa d’un limfoma.
Obra
Centelles va ser el tercer fotògraf espanyol en utilitzar una càmera Leica de pas universal que li va permetre realitzar un tipus de fotografia diferent. Els retrats de Centelles tenien una gran força expressiva, deixant a banda les clàssiques fotografies planes, sense relleu, que fins a llavors es realitzaven i que estaven, en certa manera, condicionades per les càmeres de plaques i per la utilització del magnesi. No buscava la creativitat sinó mostrar la realitat tal com era.
En el camp de la fotografia de guerra, va realitzar imatges que, a més del valor informatiu, prenien un aire propagandístic, el que va fer que moltes d’elles fossin portada dels principals diaris, sobretot de La Vanguardia.
El 29 de novembre de 2009 sorgí la polèmica quan transcendí la notícia que els fills de Centelles van vendre l’arxiu sencer del fotoperiodista per 700.000 euros al Ministeri de Cultura espanyol, per a destinar-lo al Centre Documental de la Memòria Històrica de Salamanca. Tot i les queixes de la Conselleria de Cultura de la Generalitat de Catalunya per la compra-venta, fonts periodístiques de l’ACN esbrinaren que l’oferta catalana pujava a 500.000 euros. Mentre el conseller de Cultura, Joan Manuel Tresserras, considera la venda del llegat fotogràfic com una deslleialtat flagrant, els fills del fotoperiodista acusen la Generalitat d’intent d’espoli com el que que va patir el seu pare durant el franquisme.