El salario mínimo

No me sorprende a estas alturas ver a Zapatero lanzando promesas presumiblemente sociales sin mucho sentido ni base sólida de cara a las próximas elecciones generales. La subida del salario mínimo a simple vista parece un gran gesto del Presidente a las personas más desfavorecidas del país. La realidad es muy distinta.
El salario mínimo lo perciben aproximadamente un 3% del total de trabajadores de España, y en su mayoría lo cobra el personal en formación (muchos jóvenes) y personas con un trabajo de muy poca cualificación, y por lo tanto una productividad casi nula.
La mayor parte de economistas están de acuerdo en que una subida del salario mínimo de cierta importancia produce paro, ya que desmotiva a los empresarios para contratar o incluso mantener a gente que ya tiene en nómina, todo lo contrario de lo que cree el Presidente del Gobierno.
La explicación es muy sencilla, un empresario no está dispuesto a pagar más a un trabajador que lo que éste le aporta con su trabajo, y tampoco le puede pagar menos que la competencia, porque nadie querrá trabajar con él. Si el salario mínimo es superior a lo que el trabajador aporta o bien será despedido o entrará en el mundo de la economía sumergida, o estará metido en algo mixto bastante arraigado en nuestro país, cobrar el salario mínimo legalmente y el resto del salario en negro. Para éstos últimos la subida del salario mínimo también les perjudica, ya que cobran más que antes de forma legal, de forma que cotizan más a la Seguridad Social, y cobran menos en negro.
En mi opinión esta propuesta lo único que va a conseguir es aumentar los ingresos fiscales a través de las cotizaciones de la Seguridad Social y que se reduzcan los empleos disponibles precisamente para la gente a la que se busca ayudar.






